soledad dorada

Pintura de: Guy Orlando Rose, California, Estados Unidos, 1867-1925

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SOLEDAD DORADA


1
¡Que tal, soledad antigua!
tanto tiempo que no hablamos.
¿Serás la misma, me pregunto?
La misma de hace a­ños.
¡Hola Soledad, antigua!
¡cuánto te he extrañado!
Fuimos tan leales, tan amigas,
¿No sé por cuántos años?
Tantas confidencias compartidas,
secretos y reclamos;
en aquella oscura habitación,
ambas conversando.
2
¿Que tal te va sin mi?;
ahora que haz marchado.
¿Dónde está tu sombra,
perdida en el espacio.
amiga, solo mía,
imagen del pasado;
nostalgia estremecida,
silencios entregados,
sombras que fluían
abrazadas al letargo,
¡Soledad de días!
tan vacíos y tan largos!
3
¡Cómo te escapaste;
de pronto, de mi lado!
¿Qué paso en aquella
nocha tan distinta
cuando, sin saber por qué,
nos separamos! ¡Soledad antigua
de hace tantos años!
¿Cuándo emigró la luna,
blanca y solitaria, con la estela
de su resplandor nostálgico?
4
Hoy que tu presencia,
en otras circunstancias,
evoco consentida,
mirándo en el espejo
tu sombra que se esfuma,
perdida en el pasado;
te puedo asegurar,
querida soledad antigua,
¡Que extraño tu presencia,
Sí!, aquella de hace años.
Pero la vida sigue un curso,
¡y todo ha cambiado!
5
Después de tanto tiempo,
me sorprendió la Vida
perdida en los recuerdos,
siempre tan nostálgicos;
y quise ya de siempre;
echarte de mi lado.
Hoy me acompaña otra amiga,
la Soledad Dorada,
la de los recuerdos,
placenteros y tan gratos,
que van sumando días,
que van marcando pasos.


Miriam Ramos Ramos
14 de enero de 2021