
CIELO Y TIERRA.
a mi hermano Ismael (1940-2002)

¿Acaso el cielo y la tierra,
en vano al hombre avisan?
Desde los más profundos
vacíos terrenales,
emerge poco a poco,
descalza y sin ajuares;
la doncella del silencio,
asomando su semblante.
Allá en los altos aposentos,
también anuncian ángeles,
la próxima llegada,
de un huésped habitante.
Cielo y tierra se silencian,
...pero es tan sólo un instante;
en cuestión de horas celestiales,
tocarán
trompetas:
¡Serafines, Querubines, Potestades!
Ella asoma su silueta,
¡en un fugaz silencio terrenal!
(emerge cual gaviota apresurada
de un ancho turbulento mar),
desforra el velo de su frente,
lo lanza hábilmente,
y su destino es atrapar,
¡los últimos. alientos del mortal!
Allá en los confines siderales,
las cortes celestiales se apresuran;
y se lanzan en olímpicos esfuerzos,
ángeles valientes y dispuestos,
cumpliendo su misión divina por guiar,
hacia el celestial camino
a un nuevo miembro espiritual.
Ella se sumerge nuevamente
silenciosa y pequeñita, ¡fugaz!
al terrestre abismo sepulcral,
donde la tierra grita a los confines
el mandato de la voz divina:
del profundo sueño, ahora,
¡DESPERTAD!
¿Acaso el cielo y la tierra,
en vano al hombre avisan?
Miriam Ramos Ramos
